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Intoxicaciones por plaguicidas

Las plagas, como lo hemos dicho en nuestro sitio en más de una ocasión, son un mal común y es por eso que se necesita de productos específicos para poder deshacernos de ellas; los plaguicidas suelen ser la respuesta a esta clase de problemas con insectos.

Pero para comprender un poco mejor qué son los plaguicidas es necesario que ahondemos detalladamente en sus características; a los plaguicidas se los conoce con el nombre alternativo de “pesticidas” y son sustancias químicas cuyo objetivo es repeler, matar, atraer, interrumpir o regular el crecimiento de los seres vivos considerados “plagas”.

Cuando habamos de plagas no nos referimos únicamente a insectos, sino también a hierbas, pájaros, microbios, mamíferos y peces, todos ellos compiten con el ser humano para conseguir alimento pero al mismo tiempo propagan enfermedades y destruyen las siembras; a través de los pesticidas controlamos a estos problemáticos seres. Los plaguicidas se clasifican en 8 grupos: insecticidas, herbicidas, acaricidas, funguicidas, rodenticidas, joricida olis, molusquicidas y lampreicidas; debemos tener cuidado al utilizar los plaguicidas porque no siempre son tan efectivos y en ocasiones resultan muy tóxicos tanto para las cosechas como para el ser humano que lo manipula; dicha intoxicación puede causar diversos grados de enfermedad o, incluso, la muerte.

plaguicidas-mascarasPara que los pesticidas provoquen una enfermedad severa deben entrar a nuestro cuerpo, sus principales vías de entrada son: la piel, los ojos, los pulmones y el tubo digestivo. En este último el envenenamiento puede ser fatal, aunque es cierto que los individuos no consumen pesticidas, al consumir alimentos o bebidas que hayan sido contaminadas por estos pueden afectar el tubo digestivo; también una vía de contagio habitual es manipular los alimentos con las manos que hayan estado en contacto con los plaguicidas o al tocarnos la boca con las mismas.

plaguicidas-ultrasonicosLos ojos son muy sensibles y este tipo de veneno puede introducirse a través de ellos y producir efectos generales como daños locales permanentes; también tenemos a la piel, esta vía es la más frecuente ya que la contaminación de la piel puede producirse fácilmente y a menudo no es detectada.

Cuando vertemos o salpicamos el plaguicida sobre ella, llevamos ropa, guantes, botas o medias infectadas con pesticidas, los rociamos accidentalmente, etc; el gran peligro de que este veneno atraviese la piel se incrementa cuando la temperatura ambiente es alta, la piel está húmeda o tenemos alguna herida. Por último tenemos a los pulmones, las vías respiratorias pueden ser un excelente canal para propagar el veneno de los plaguicidas; podemos ingerirlos durante la mezcla y preparación de ellos, al penetrar o permanecer en una zona tratada con veneno o durante el rociamiento.

Plaguicidas ultrasónicos

No todos los plaguicidas poseen las mismas características, algunos suelen ser más fuertes que otros dependiendo del tipo de plaga que deba tratarse; actualmente los diferentes fabricantes de pesticidas vieron la posibilidad de desarrollar un nuevo modelo de veneno denominado “plaguicida ultrasónico”, quienes lo han utilizado aseguran que es mucho más eficaz y reduce en gran forma los riesgos en el hogar, sin mencionar que son más limpios.

A esto debemos sumarle que no hace falta recargarlo ni limpiarlo, lamentablemente, los repelentes ultrasónicos poseen una desventaja: ciertas especies de plagas cuentan con un mecanismo biológico que les permite acostumbrarse a entornos adversos, incluso a las emisiones ultrasónicas; esto explica por qué dichos plaguicidas funcionan de manera sorprendente al principio pero luego pierden poder de acción.

Actualmente son varios los técnicos y fabricantes de insecticidas que están trabajando para mejorar este modelo de plaguicida y eliminar sus falencias, de hecho han añadido frecuencias ultrasónicas que impiden que las plagas se acostumbren a sus emisiones; como parlante se utiliza un emisor ultrasónico que incluye sensores de seguridad y alarma. Es bueno aclarar que como el ser humano sólo puede oír sonidos por debajo de los 22 KHz, dicho sistema es inmune para las personas, pero puede que si se tiene un perro o gato, este se torne un poco molesto, en ese caso se podrá ajustar el volumen.