Picaduras de pulgas en mascotas
Hemos hablado ya de las picaduras de garrapatas, pero existe un insecto que es muy similar a éste y también pica, nos referimos a las pulgas; entendemos por pulga un insecto que succiona la sangre y se alimenta de los perros, gatos y demás animales, como característica principal, carecen de alas. Las pulgas pueden vivir en las mascotas pero también pueden afectar a los humanos, los duelos de dichas mascotas suelen sentirse a veces molestos por las pulgas y por eso recurren a los repelentes tradicionales que son inofensivos para éstas; las picaduras de pulga ocurren alrededor de la cintura, tobillos, axilas y en la curva de los codos y las rodillas; los síntomas que suelen presentarse son: erupción y urticaria; la primera consiste en pequeñas manchas rojas que presentan prurito y pueden sangrar, podemos encontrarlas en los pliegues de las articulaciones, la superficie de la piel afectada o cuando se presiona el área ésta se torna blanca. 
Las erupciones suelen extenderse a otras áreas y formar edemas, heridas o úlceras; es muy factible que observemos los síntomas de picadura de pulga de manera súbita, es decir, al cabo de horas. Uno de los pasos más importantes para evitar a estos insectos es reconocer el problema, en muchas oportunidades se consulta porque el perro tiene prurito permanente y por ende lo vemos rascarse todo el tiempo y perder pelo; muchos de ellos son tratados con corticoides pero esto solo es una solución momentánea ya que luego todo vuelve a repetirse. Debemos saber que la picadura de pulga desencadena en todo un problema, un perro alérgico se lame las patas, se rasca su cara y axilas, lo que provoca una infección en los oídos como en ambos ojos; en el caso de los gatos, las picaduras de pulgas son frecuentes en primavera y verano. Las pulgas se alimentan de la mascota succionando la sangre pero sus huevos caen y se desarrollan en las alfombras, sillones y demás espacios, lo que hace que el problema no sea sólo del animal sino también de los dueños.
Patologías transmitidas por las picaduras de pulgas
Uno de los daños más comunes provocados por la picadura de pulgas es la pérdida de sangre, en casos de ataques masivos, los animales pequeños o de raza pueden desarrollar problemas de anemia o incluso morir por pérdida de sangre. Otra de las afecciones son las enfermedades cutáneas; la presencia de estos insectos puede conllevar a irritación local en el área en donde el animal ha sido picado lo que se conoce como dermatitis por picadura de pulga; también pueden ocurrir reacciones alérgicas del organismo en general.
Dicha dermatitis puede observarse sobre el vientre, las caras internas de los muslos y las axilas, los síntomas frecuentes son: enrojecimiento de la piel, rascado debido a la picazón con la consiguiente infección y lesiones por mordedura. La dermatitis por picadura de pulga tiene una evolución compleja, la misma se debe a propiedades de la saliva de la pulga que presenta ciertas sustancias las cuales provocan reacciones alérgicas en el perro o el gato; las secuelas de dicha reacción son las costras, alteraciones seborreicas, alopecia y daños provenientes de lamidos.
Por último, otro de los daños más tradicionales de la picadura de pulga es la transmisión de endoparásitos; no debemos olvidarnos que las pulgas son intermediarios de la tenia que contiene al Dipilidium Caninum, cuando la mascota combate con sus dientes a las pulgas, en el esfuerzo por matarlas, se rascan permanentemente, se lastiman y muchas veces terminan por tragarlas, así es como comienza una cadena que culmina con la aparición de parásitos internos. Existen distintos tratamientos para combatir las picaduras de pulgas y a ellas mismas, para determinar cuál será el más conveniente debemos consultar con nuestro veterinario, de todas formas, entre las pautas generales podemos incluir: limpieza de la zona con agua y jabón, uso de antihistamínicos si es necesario evitar la comezón, y la administración de paracetamol para combatir las molestias. En los humanos las picaduras de pulgas pueden causar molestias e incluso fiebre, cuando el dolor y la comezón en el o las áreas afectadas es persistente o se presentan signos de infección como enrojecimiento, calor, hinchazón o supuración, debemos consultar con un médico. De esta forma recurriremos a medicamentos que no sean alérgicos si somos personas hipersensibles.