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Durante milenios la agricultura orgánica se desarrolló como la manera de cultivar aquellos productos indispensables para el sustento diario para la alimentación humana y animal. A medida que transcurrieron los siglos, y con la aparición de la ciencia química hicieron su aparición los pesticidas, la mayor parte de ellos de alta peligrosidad para la salud y el ecosistema. En la actualidad se afirma la tendencia de volver a las fórmulas que la naturaleza nos brinda, o sea, el retorno a las fórmulas orgánicas y naturales, y conseguir a partir de extractos vegetales insecticidas ecológicos con fórmulas que controlen y eliminen de manera eficaz determinadas plagas. Es que frente a los pesticidas tradicionales los insecticidas ecológicos tienen un grado de mayor efectividad. Los insecticidas clásicos no son suficientemente selectivos, ocurre que llegan a eliminar el parásito más los insectos útiles que los rodean, y entre los mismo se encuentras aquellos que son enemigos del parásito, con lo que en poco tiempo se induce a un efecto rebote, o sea, el parásito al verse con mayor poder reproductivo. Los insecticidas ecológicos son sin duda la alternativa saludable tanto para las personas como para el medio ambiente. Una de las clasificaciones actuales en insecticidas ecológicos es aquella que los categoriza como plaguicidas biorracionales y acaricidas, herbicidas, insecticidas y moluscidas. Tanto los insecticidas, los acaricidas, y los moluscidas, como los herbicidas biorraccionales son sustancias que se derivan de microorganismos, plantas o minerales, de allí, su raíz orgánica y ecológica. Además, existe la posibilidad de que sean compuestos químicos y sintéticos de similar composición a la que reside en la naturaleza. Son sustancias de mínima toxicidad para las personas y la mayoría de los animales vertebrados, quedando obviamente a resguardo las mascotas del hogar. Por otra parte, tienen la particularidad de descomponerse rápidamente después una vez aplicados y ser puntualmente específicos en aquella plaga o microorganismo que se busca controlar o eliminar. Es por todas estas razones que se consideran benignos para la salud y el medio ambiente. Sin duda que sus efectos son absolutamente menos perjudiciales para la vida silvestre, el ser humano y el ecosistema que cualquier otro pesticida. De allí la importancia de utilizar insecticidas ecológicos. Clases de insecticidas ecológicos
La capsicina, que es un alcaloide extraído del ají o pimiento picante de los frutos de algunas especies, se utiliza para rociar sobre el follaje y repeler así insectos y ácaros en cultivos y plantas ornamentales. La citronela es una aceite que se extrae principalmente de las gramíneas cymbopogon nardos y es utilizado para el control y eliminación de mosquitos, garrapatas y pulgas. El limonene o linalool se obtiene a partir de la cáscara de frutas cítricas y sirve para controlar ácaros, hormigas, pulgas y gran cantidad de insectos en campos cultivados, plantas de ornamento y también edificios. También se extrae un aceite de las flores secas del crisantemo llamado piretro o piretrina y se utiliza para una gran y diferente cantidad de cultivos y plantas ornamentales -plantas, arbustos y árboles- y a la vez, sirve para el control de ácaros y una amplia variedad de insectos y algunos otro tantos artrópodos. La rotenona que se extrae de las raíces y tallos de distintas plantas de origen tropical del tipo leguminosa, se utiliza para el control de insectos y ácaros en edificios, cultivos y plantas de tipo ornamental. Un muy útil producto es la sabadilla, forma de alcaloide que se extrae especialmente de los lirios y se usa para el control de insectos en los campos cultivados y en plantas de ornamento. |
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