Insecticidas

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Características de los insecticidas clorados

Por definición obvia todos los compuestos de tipo orgánico que forman parte de la naturaleza son biodegradables. A su vez, también existen distintas sustancias orgánicas que se desarrollan de manera artificial a partir de diferentes síntesis químicas, a los fines de obtener nuevas sustancias, sean de uso industrial, agrícola, veterinario, etc.

Los insecticidas clorados pertenecen a esta clase de composición del tipo natural artificial. Es justamente según la utilidad que se les atribuya a estas sustancias orgánicas artificiales lo que determinará el impacto que puedan tener estos compuestos en el medio ambiente. Influirá también que tan rápido cumplan el proceso de biodegradación, y el grado de toxicidad que importe una afectación a los seres vivos y al hábitat.

En particular, existen algunos de estos compuestos, como los insecticidas clorados, que por su composición similar a los orgánicos tienen mayor posibilidad de ser biodegradables, otros tiene una composición más compleja por ello también es más compleja su biodegradación. Estos compuestos sintéticos han sido ampliamente investigados, algunos son muy raros y por ellos son llamados xenobióticos, algunos de ellos, sólo pueden ser degradados a través de un consorcio microbacteriano.

insecticidas-clorados-tiposEstos xenobióticos, compuestos químicamente sintetizados son utilizados en particular en plaguicidas, que según los componentes que los formen –cloruros, fosfatos, carbonos etc.- será el uso. Estos plaguicidas serán según el caso herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc. Determinadas sustancias químicas del tipo de las que hablamos, son fuente de carbono y aportan electrones a los microorganismos del suelo.

Es posible que algún xenobiótico sea acosado por microorganismos y sea eliminado del suelo, así esta biodegradación será óptima pues no deja deshechos tóxicos en el suelo. Pero lamentablemente algunas sustancias tienen persistencia en el suelo y tardan en biodegradarse, así como también influyen factores como la temperatura ambiente, el pH, los suelos aireados, etc., tal es así que algunos insecticidas clorados pueden seguir en el ecosistema por hasta diez años.

Desarrollo de los insecticidas clorados

insecticidas-clorados-productosLos primeros insecticidas clorados se desarrollaron a partir de la década de 1940, como el DDT, por ejemplo, muchos de ellos debieron ser retirados del mercado por ser demasiados persistentes y  acumularse a en diferentes cadenas alimentarias.

De todas formas, en cuanto a toxicidad debe distinguirse el efecto agudo de la exposición crónica a baja dosis en lo que a seres humanos y animales se refiere, pues su exposición para ciertos organismos suele ser peligrosa aunque no haya una intoxicación aguda. Sí es posible determinar casos cada vez más frecuentes de alergias en áreas urbanas que son limítrofes con campos fumigados. El problema es que la mayoría de los insecticidas clorados, cómo otras sustancias orgánicas ratifícales, pueden absorberse aún de manera cutánea, sea por la piel, la mucosa o el tracto digestivo, y pasar de allí al hígado, siendo allí metabolizados y pasando a formar parte de las células grasas. Los insecticidas clorados desarrollados orgánicamente son de una estructura molecular similar a la de los hidrocarburos clorados aunque se diferencian de éstos últimos en que son estimulantes del sistema nervioso central.

No hay que olvidar que algunos de estos insecticidas clorados se acumulan en la vida silvestre. Utilizados para controlar los parásitos en las plantas como compuestos altamente lipofílicos dejan gran cantidad de residuos.  Y son persistentes de manera concentrada en el medio ambiente. Por ser así tóxico ambientales en la actualidad son escasamente usados en la agricultura. Estos insecticidas clorados actúan por contacto es suficiente con que un insecto o ácaro entre en contacto con el producto para que al instante se active su potencia tóxica. Si bien estos compuestos orgánicos fueron sintetizados a fines del siglo XIX lo cierto es que fueron utilizados a mediados de la década del 40 en la Segunda Guerra Mundial (DDT).

Principalmente se usaron estos insecticidas clorados contra la malaria entre 1940 y 1960, y posteriores investigaciones determinaron en los Estados Unidos que el DDT se concentraba en los tejidos humanos de manera indefinida siendo relacionada esta circunstancia con el estudio de tumores malignos que hizo, se prohibiera a partir de 1972 en los Estados Unidos en gran cantidad de sus compuestos (heptaclor, clorobencilato, etc.).

Así también en otros países de Latinoamérica ya fueron prohibidos estos insecticidas clorados desde la década de 1980. Es por ello que su menor uso produjo menores intoxicaciones siendo reemplazados por insecticidas de tanta o mejor eficacia pero que su composición les permite ser biodegradables y por ello no persistir en el ecosistema, como el lindano que es utilizado contra garrapatas y piojos en shampoo y algunos compuestos antiparasitarios. En las cosechas se utilizan los órganofosforados que no presentan persistencia en el ecosistema y pueden ser destruidos por el agua. Si bien son de plazo de seguridad reducido que los insecticidas clorados son más eficaces contra insectos que éstos no atacaban como con los pulgones y la araña de jardín.