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Insecticidas biológicos a base de avispas

La utilización de insecticidas biológicos se encuentra integrada a la política sanitaria de algunos gobiernos por combatir y controlar las plagas que significan un peligro económico y de salud para las personas, los cultivos y los animales domésticos y de granja.

La práctica de control biológico de plagas incluye como insecticidas biológicos a la particular utilización de elementos biológicos como otros insectos diferentes del que causa la plaga y que termina siendo depredador del mismo.

Por ejemplo en Argentina, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria realiza una práctica benéfica: desde hace quince años se investiga sobre la estrategia de eliminar plagas a partir de insectos pequeños. Consiguieron la bio producción de pequeñas avispas que parasitan la pupa de la mosca doméstica. De esta forma se ha conseguido reducir las poblaciones de esta mosca de manera tal que va desapareciendo la urgencia de utilizar productos químicos. Esta estrategia se adecua al denominado manejo integrado de plagas a partir de insecticidas biológicos. El desarrollo de prácticas de control biológico o de control microbiano y también, el ajuste de algunas pautas de comportamiento cultural , ha sin duda coadyuvado a que los productos químicos pierdan protagonismo. El mismo Instituto ha desarrollado insecticidas biológicos a partir de una bacteria benéfica que permite el control de determinadas especies de mosquitos. También, y siguiendo con los insecticidas biológicos, unos micro insecticidas que tienen como base de composición hongos benéficos, y uno de ellos está en espera de su patente para salir al mercado en pos del control de la vinchuca, así como otro micro insecticida que controle a la mosca doméstica.

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El control de plagas a partir de insecticidas biológicos es sólo un factor de esta lucha contra las plagas que asolan cultivos, jardines, parques, árboles frutales y ornamentales, etc. No es otra cosa que analizar el sistema vegetal en su conjunto, investigando diferentes factores de influencia, y distintos ayudadores que la misma naturaleza se provee, se verifican tiempos de cultivo, en relación con temperaturas y estaciones, y las plagas que se instalan  en esas épocas. No se piensa en no usar insecticidas sintéticos o tradicionales, se piensa en usarlos en función de las necesidades de la población, humana, animal y vegetal, y del ecosistema.

Desarrollo de los insecticidas biológicos

El primero de los insecticidas biológicos lanzado al mercado argentino es el producto que tiene como punto de partida el virus particularmente específico en el control de la Cydia Pomonella, que es el insecto también llamado “gusano de la pera y la manzana”.

insecticidas-bilogicos-cientificosDespués que cumplió las pautas de ser un producto de experimentación, este insecticida biológico cuenta ya con la aprobación y la patente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Ambiental. Esta plaga venía azotando los cultivos frutales de manzana, pera y nogal, y hasta hoy solamente podía ser controlada por plaguicidas de tipo químico, con el peligro que conlleva dado que su uso indiscriminado puede producir severos problemas de vestigios en la fruta. Así entonces, pueden ser, a partir de ahora, sustituidos por estos insecticidas biológicos que, a corto plazo, serán fabricados en serie por las empresas especializadas al respecto. Estas investigaciones fueron motivadas a pedido de los productores de manzana y pera, productos de los que nuestro país es uno de los más importantes productores, pensemos que en particular en el Alto Valle del Río negro se genera el 35% del total de frutas que produce y exporta Argentina. Sin duda, los avances de la biotecnología permiten al productor agropecuario tener mayor seguridad respecto del rendimiento de su producción así como organizar mejor los tiempos de apertura al mercado según los precios de estación. Y en esto juegan un papel fundamental los insecticidas biológicos en tanto pueden proteger los cultivos sin agresiones al medio ambiente ni consecuencias severas en los consumidores. Los productores saben a la hora del control de plagas cuándo deben actuar los insecticidas biológicos.

Evaluar las condiciones de avance de la plaga no lleva mucha ciencia, pero si es determinante al momento de saber cuál es la correcta aplicación del insecticida y esto dependerá del tamaño de la larval, por ejemplo.

Existen insecticidas biológicos como el Tracer, pero también es importante el uso de fosforados, por ejemplo en el caso de la oruga de la hoja u oruga capullera esto es en los cultivos de algodón. No importa cuál fuera no hay que olvidar que todo dependerá del tamaño de la oruga, dado que si es grande y está haciendo daño significa que el insecticida no está haciendo efecto. Por otra parte, debe haber una excelente calidad de pulverización no sólo para que el producto tenga un buen mojado, sino para que no se volatilice ni con el viento ni con las altas temperaturas. La pulverizadora no sólo debe funcionar bien sino que debe ingresarse el correcto volumen de agua, que es de 150 a 200 l por hectárea y bajar el nivel de PH del agua.